CGT se repliega y vuelve a debatir próximos movimientos tras PASO

 

 
 
   

Debate.  La CGT reunirá hoy su “mesa chica” ampliada para analizar el nuevo contexto político.

Hitos como la marcha del 18-O o la renovación de autoridades del 11-N, que hasta la semana pasada eran inconmovibles, hoy se pondrán en cuestión por el nuevo escenario electoral.

La derrota sin atenuantes del Frente de Todos en las primarias del domingo impactó también en la estructura sindical peronista. La CGT reunirá hoy su “mesa chica” ampliada de conducción para analizar el nuevo contexto político e incluso poner en debate la continuidad de la marcha que planificaba junto a movimientos sociales para el 18 de octubre al Monumento al Trabajo y hasta la realización de su Congreso de renovación de autoridades previsto para noviembre.

El análisis que arrancará a las 15.30 en el gremio de la construcción Uocra, bajo la guía de los secretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña, contará con referentes de los sectores tradicionales que integran el Consejo Directivo de la central y también de otros espacios que permanecen fuera de esa estructura y a quienes los principales líderes esperaban sumar con el proceso de renovación en marcha. El presentismo será un primer indicio de la voluntad real de los grupos disidentes por reincorporarse a la CGT tras casi tres años de ausencia.

 

Si algo caracterizó a la central obrera mayoritaria desde sus orígenes, y más aún desde que se abrazó al peronismo, es su capacidad de adaptación a los cambios. Y el nuevo mapa electoral que prefiguraron las PASO abrió interrogantes en todos los sectores internos respecto de la mejor estrategia para administrar ese escenario. Hasta la semana pasada, cada uno de los pasos previstos confluía en una nueva CGT más fortalecida para actuar como catalizadora de la demanda social por cuenta y orden de la administración de Alberto Fernández y para redistribuir hacia adentro los beneficios obtenidos por el cumplimiento de ese rol. El cimbronazo electoral deshilachó ese trazado.

Hasta anoche sólo había unanimidad entre los dirigentes en destacar la magnitud del revés sufrido por el Frente de Todos y el beneficio que en última instancia representó haber sido marginados por el oficialismo en el armado de las listas de candidatos. En cambio había más dudas que certezas respecto de sostener o no la marcha del 18-O y hasta de continuar con el cronograma prefijado de renovación de autoridades de la CGT, que contempla la realización de un Comité Central Confederal el miércoles que viene y un Congreso el 11 de noviembre.

Los objetores de la movilización alegaban que el contexto de debilidad política del Gobierno necesariamente había contagiado a todos sus socios, incluso los sindicales, y que cualquier inconveniente en la convocatoria quedaría magnificado de inmediato como argumento de campaña de una oposición empoderada. Ejemplos en el pasado reciente -desde balaceras hasta el robo de un atril en medio de la fuga de los secretarios generales- de la CGT, abundan.

Señales
Un argumento similar, pero de mayor profundidad conceptual, rumiaban varios sindicalistas para la elección de nueva jefatura en marcha. En ambos casos la conclusión es que sólo será conveniente acometer las dos empresas si la CGT llega blindada y con una cohesión interna capaz de salir airosa no sólo frente a la oposición política sino también ante los distintos socios de la coalición gobernante. La respuesta para esos interrogantes depende, en mayor medida, de Hugo Moyano. El camionero dio algunas señales en el último tiempo de su interés por reintegrarse a la vida interna de la CGT. Por caso, acudió al acto de cierre de campaña del Frente de Todos junto a la comitiva oficial de la central obrera encabezada por Daer, referente y portavoz del sector más hostil a Moyano conocido como los “gordos” de los grandes gremios de servicios, donde la referencia son el mercantil Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo (Sanidad). Esta semana, además, dos versiones de la Juventud Sindical, una alineada con el oficialismo de la central obrera y la otra, con la familia Moyano, se reunieron para acordar una estrategia de acción y una agenda en común, algo impensado hasta hace poco tiempo en la siempre sensible gestualidad sindical.

En paralelo está pendiente de resolución otro recambio de autoridades en la Confederación de gremios del transporte (CATT) que aglutina tanto a aliados de los “gordos” como a enviados de Moyano. Los rivales del camionero saben que su participación dependerá del diseño de los nuevos esquemas de liderazgo en ambos sellos. Por lo pronto, cerca de Hugo Moyano ayer decían no haber sido invitados a la “mesa chica” de hoy y tener previsto un encuentro de gran despliegue de gremios este jueves en un camping del sindicato de empleados del plástico.